La fe que te salvará

Hablemos de fe. ¿Por qué dice el evangelio que Jesús, con los nazarenos, no hizo muchos milagros por su falta de fe? ¿Acaso el principal problema de aquellos hombres consistía en que no creían a Jesús capaz de obrar prodigios?

Si crees que Jesús es capaz de hacer milagros, tienes fe, pero esa fe no basta para salvarte.

Si crees que Jesús da testimonio de la verdad, y aceptas sus palabras porque proceden de Él, tienes fe, pero esa fe no basta para salvarte.

Si crees que Jesús resucitó de entre los muertos, desde luego, tienes fe… Pero –no te asustes– tampoco esa fe basta para salvarte.

Si crees que Jesús es Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, ¡grande es tu fe! Pero aún te falta algo.

Si, creyendo todo eso, crees, también, que Jesús puede sostener tu vida; si, además de creer con la cabeza, te fías de Él, y abandonas en Él tus cuidados; si te entregas a Él enteramente, confiado en que Él cuidará de ti mejor que tú mismo; si te refugias en sus brazos y le dejas ser Señor de tu vida… Entonces, alma cristiana, tu fe te ha salvado.

(TOI17V)