La Eucaristía, medicina del enfermo

Algunas personas se abstienen de comulgar porque se sienten sucias a causa de un sentimiento de odio, rencor, o indignación. Ni siquiera se confiesan, porque piensan que no son dignas de pedir perdón a Dios. «¿Cómo confesarme de odiar, si sigo odiando? ¿Cómo confesarme de no perdonar, si sigo sintiendo rencor?»… Déjame añadir una pregunta más, a ver si te aclara algo: «¿Cómo acudir al médico, si estoy enfermo?».

¿Es pecado sentir odio? Dejémoslo claro: no. Y lo mismo sirve para el rencor, la envidia, la indignación o la cólera. Los sentimientos pueden ser tentaciones, pero, en sí mismos, son tan pecado como un dolor de cabeza.

Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. El pecado no es sentir cólera, sino dejarse llevar por ella. Sentir cólera es un problema, y un peligro. Pero puedes aprovechar esa cólera para el bien, en lugar de para el mal.

Comulga, y así tendrás fuerza para no dejarte llevar del enfado. Y, después, ora por quien te ha ofendido. Verás como el Espíritu te dará fortaleza para no dejarte llevar de la ira, y esa cólera te habrá servido para ser más santo, no para pecar.

(TC01V)