La cara oculta de la luna

Cuando un pecador se convierte, se ilumina la cara oculta de la luna.

La cara oculta de la luna es un lugar donde jamás brilló la luz del sol. No conoce el día, ni los colores, ni el calor, ni el brillo del amanecer. Pero si la luna se volviese, y le mostrase al sol su rostro escondido, se alegraría el sol de iluminar lo que esconden las tinieblas, y se llenaría de luz lo que siempre estuvo oscuro.

Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Quien vive de espaldas a Dios vive entre sombras, porque sus ojos huyen de la claridad. Su alma está llena de tristeza, aunque ría la boca y se embriague el corazón. Pero si, un día, aconsejado por un buen amigo, se da la vuelta y se deja iluminar, en el Cielo se alegran los ángeles al ver iluminada el alma que yacía en tinieblas. Y el pecador, acariciado por esa luz que es el Amor divino, se llena de un gozo que no había experimentado jamás.

Nadie fue creado para vivir en la cara oculta de la luna.

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