Id y proclamad

Medita bien estas palabras del Señor: Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos.

¿Cómo lo harás? Porque, por el bautismo, tú eres también profeta y apóstol.

La primera parte es fácil de entender: Id. Comprenderás que, si te quedas en casa, no tienes nada que hacer. Y si sólo sales para ir a la iglesia, allí te lo proclamarán a ti, pero no intentes proclamarle al sacerdote que ha llegado el reino de los cielos porque, normalmente, ya lo sabe. En resumen: es hora de que saques el teléfono y quedes con amigos.

En cuanto a la segunda parte, podrías irrumpir en la terraza del bar, subirte a una mesa, golpear una jarra con la cuchara, y gritar: «Ha llegado el reino de los cielos». Pero no te garantizo que sea la mejor forma de evangelizar. Además, podrías caerte.

Lo mejor es que estés tan lleno de Dios que, cuando llegues a la piscina, o a la terraza del bar, la gente piense: «Ha llegado el reino de los cielos». No lo dirán así, quizá baste con que piensen: «Éste es un hombre de Dios. Da gusto estar con él».

¿No pensarían lo mismo de Jesús?

(TOI14X)