Holgazanes, abstenerse

«Holgazán» es el que «holga». Y «holgar» significa, entre otras cosas, «hacer huelga», «no trabajar». Santa Teresa de Jesús, en su poema «Vuestra soy», escribió: «Si queréis que esté holgando / quiero por amor holgar. / Si me mandáis trabajar / morir quiero trabajando». Está claro, por tanto, que holgar es bueno cuando Dios toca a descanso. El holgazán, sin embargo, huelga cuando Dios toca a trabajo:

Eres un siervo negligente y holgazán.

Terrible reproche. Porque Dios creó al hombre «para que trabajara» (Cf. Gen 2, 15). Para un cristiano, el trabajo es participación en la Cruz y, por tanto, corredención.

Si realizas un trabajo remunerado, no lo ejerzas como si sólo fuera una forma de ganarte la vida. Es mucho más que eso: es tu forma de entregarle la vida a Dios. Haz tu trabajo con amor de Dios y celo de almas. Y, si no realizas trabajo remunerado, eso no te exime de trabajar. Organiza tu tiempo, fórmate intelectualmente y ayuda a tu familia en las tareas domésticas. ¿Acaso no te ha llamado a ti también Dios a trabajar, a redimir almas con Cristo? Un holgazán es un lujo que la viña del Señor no se puede permitir.

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