Hazme la autocrítica, cariño

En los círculos marxistas de los años 70 era expresión común: «Espera, camarada, que voy a hacerte la autocrítica». Afortunadamente, no hace falta estar afiliado al partido para encontrar a alguien que, de manera gratuita, te haga la autocrítica. Creo que incluso tienes a unos cuantos que lo están deseando.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? Respuesta: Porque la viga en mi ojo está demasiado cerca, no puedo percibirla. Me he acostumbrado a verlo todo negro…

Está claro. Necesitas que te hagan la autocrítica. Ve a tu mujer, o a tu marido, y dile: «Cariño, voy a confesarme esta tarde. Dime mis pecados». Ahora es cuando «Cariño» canta esa cursilada de «Cuánto he esperado este momento». Tú te relajas, te agarras a los brazos del sillón, y escuchas. Puede que te sientas como si te dieran en la cabeza con tu propia viga, pero apunta todo lo que escuches. Y, después, ve al confesor a que te quite la viga del ojo con una bendita absolución. Ya verás lo bonito que se ve el mundo cuando se tiene la vista despejada.

(TOP12L)