Haz bien lo que haces

De todas las alabanzas que las gentes le dedicaron a Jesús en los evangelios, quizá la más elocuente sea ésta:

Todo lo ha hecho bien.

No ensalzaban al Señor por haber hecho muchas cosas, sino por haber hecho, precisamente, las que debía, y haberlas hecho bien.

Ojalá vivieras así. No quieras hacer muchas cosas, ni prodigarte en obras buenas, no vaya a ser que acabes buscando acumular alabanzas para ti. Discierne en tu oración, y en la dirección espiritual, qué obras te está pidiendo Dios que hagas, y aplícate a ellas con dedicación y amor, sabiendo que son tu homenaje al Señor.

Si eres padre, sé un buen padre. Si esposa, una buena esposa. Si abuela, la mejor abuela. Haz tu trabajo con perfección, como quien trabaja para el Dios a quien ama. Si estás enfermo, sé un buen enfermo. Y, si estás en la cárcel, sé un buen preso. Con tus amigos, sé un buen amigo. Y, si vas a un restaurante, sé un buen comensal.

¿Ves? No hace falta inventarse proezas. Convierte en proeza la tarea sencilla que Dios te ha encomendado. Y así, cuando digan de ti: «¡qué bien lo hace!», alabarán a Dios por causa tuya.

(TOI05V)