Haciendo «spoiler» con la Historia

Antes, cuando un amigo volvía del cine y te empezaba a contar la película con pelos y señales, tenías que taparle la boca para que no te destripase el final y te arruinase la película. Ahora, sin embargo, dices: «No me hagas spoiler».

Yo me hago «spoiler» a mí mismo continuamente. Antes de volver a ver una película, recuerdo el final. Porque, si la película acaba mal, no me apetece volver a verla. Ya no me alegro con los momentos felices de la trama, si sé que terminaré decepcionado. Pero si la película acaba bien, la vuelvo a ver con más tranquilidad. Los momentos duros no me angustian cuando recuerdo que, al final, todo termina bien.

Quizá por eso, sólo vuelvo a ver películas antiguas. Hay pocas películas modernas con final feliz.

Con la vida sucede lo mismo. Se afrontan mejor las dificultades cuando sabes que, al final, todo acaba bien.

Verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.

La Historia acaba bien. Y agradezco al Señor el «spoiler». Lo necesitaba. Y tú también. En lugar de arruinar tu película, Jesús te ha salvado la vida con ese anuncio. Si te lo crees, claro.

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