Gente estructurada

Hay quienes reservan, para el reino de los cielos, una capilla en la estructura de su vida. Les reconoceremos que son gente «estructurada», capaces de parcelar cuanto encuentran. Y les reconoceremos también, en muchos casos, que esa capilla es lujosa. Cuando se disponen a rezar, se recogen allí, y se aíslan del resto de su vida. Rezan con devoción. Pero, cuando terminan, salen de la capilla, la cierran con llave, y van al comedor o al despacho, donde rigen normas distintas. Rezan como beatos, comen como bestias, y trabajan como tramposos. Del dormitorio, por pudor, no hablo.

El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta. Nada tiene que ver la vida estructurada del burgués con la levadura que fermenta la masa. Porque la levadura no va encapsulada. Se expande, y hace fermentar la masa entera. No queda un gramo de masa al que la levadura no haya dado forma.

A ver si lo aprendes, «hombre estructurado». A Dios no se lo encierra en capillas. Dios es un metomentodo. Quiere apropiarse de tu comedor, de tu oficina, de tu bolsillo… Ah, y de tu dormitorio también.

(TOP17L)