Formas y formas de morir

La fe en Jesucristo no nos convierte en inmortales. ¿Cómo iba a hacerlo, si el propio Hijo de Dios ha padecido la muerte? También los santos murieron. Y nosotros moriremos. Pero hay formas y formas de morir, como hay formas y formas de vivir.

Le hablan a Jesús de la muerte cruel de unos galileos, asesinados por orden de Pilato. Quizá esperaban que el Señor acusara, ante ellos, al procurador. Pero ¿para qué serviría, si Pilato no estaba allí? ¿Para aumentar el odio de los judíos hacia aquel hombre? Es como cuando esperan que los sacerdotes, en la predicación, carguemos las tintas contra los políticos. Un ejercicio inútil. Jesús se centra en quienes le escuchaban:

Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

Los apóstoles se convirtieron, y también perecieron violentamente. Pero ellos, a diferencia de aquellos galileos, habían conocido al Señor. Y murieron con la mirada fija en Cristo, y el corazón firmemente anclado a Él. Por eso la muerte se convirtió, para ellos, en puerta hacia la eternidad.

He visto a enfermos morir sonriendo después de comulgar. Supe que partían hacia el cielo, como el pájaro liberado de la trampa. Hay formas y formas de morir.

(TOI29S)