Final alternativo de un milagro feliz

que nada se desperdicieImaginemos un «final alternativo» del milagro de la multiplicación de los panes y los peces.

Vamos, primero, con el auténtico:

Partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron.

Y, ahora, la distopía: «Partió los panes y se los dio a los discípulos. Y ellos hicieron lo que hace mi hermana, pero llevándolo hasta el final».

¿Y qué hace mi hermana? Cuando voy a comer a su casa, observo que vuelve de la panadería con la barra de pan mutilada; siempre falta uno de los picos, y parte del mástil. Deduzco que es incapaz de contener su hambre, y devora una ración de pan por el camino. Después, los demás tocamos a menos.

«Los discípulos comenzaron a comerse el pan entre ellos. Y la gente quedó hambrienta».

¿Imaginas un mundo de cristianos encantados con el Amor de Dios, que disfrutan con misas, rosarios y oraciones, pero no salen a la calle a hablar de Cristo a quienes no lo conocen? ¿Imaginas a los hombres muriendo de hambre en las plazas, mientras los cristianos están saciados en los templos?

¡Qué final tan terrible! ¡No lo permita Dios!

(TOI18L)