Espiritualidad de Epulón

epulónLa parábola del pobre Lázaro y rico Epulón (que así le hemos llamado en España) puede volverse perfectamente inútil si nos distanciamos de los dos personajes. Pensamos: «Ni soy tan malvado como Epulón (ni tan rico), ni soy tan pobre como Lázaro». ¡Hala, que me den otra parábola, que ésta no me sirve!

Déjame que te añada algo, a ver si, así, «te sirve»: Epulón tiene una «exquisita» vida espiritual. Puedes tenerlo sentado en tu banco en la iglesia, y no darte cuenta (incluso podría estar sentado en tu sitio).

Espiritualidad de Epulón: «Terminó la misa. Vamos al bar. ¡Mozo, otra cerveza! ¡Y otra de gambas!… ¿Habéis bendecido la mesa? ¡Otra botella de vino, garçon! ¡Y traiga más cordero, que aún tenemos hambre! Luego, después de comer, rezamos el rosario, si queréis, pero mejor, primero una siesta después de la copa, que no quiero dormirme en el segundo misterio. Y la oración, por la tarde, antes del fútbol. ¿Qué hay de cena?»…

La espiritualidad de Epulón es fácil de entender: lo tiene todo en esta vida, y, sin renunciar a nada, quiere también los bienes de la otra. No sé puede ser más rico.

Ni tampoco estar más engañado.

Cuidado.

(TC02J)