Espíritu y vida

Sagrada HostiaEl escándalo de los cafarnaítas, tras escuchar el discurso del Pan de vida, dejó a Jesús, prácticamente, sin discípulos:

Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.

¡Qué lástima! ¿Con quién irían, después de haber seguido al Hijo de Dios? Se apartaron de la Vida, y se unieron a esa triste multitud descrita en el salmo:

Son un rebaño para el abismo, la muerte es su pastor, y bajan derechos a la tumba (Sal 48, 15).

Pero aquel escándalo era fruto de su falta de fe. Cuando escuchaban pan de vida, pensaban en la vida de la carne, como si el pan que prometía Jesús, a semejanza del maná, fuese garantía del sustento material. Sin embargo, Jesús les dijo:

El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve para nada.

La vida eterna no la da la carne, sino el Espíritu, ese Espíritu que el Padre da al Hijo y el Hijo entrega a quien come su carne, bebe su sangre, y cree en su palabra:

Mis palabras son Espíritu y vida.

¿Tú qué quieres? ¿Vivir doscientos años en este mundo, o gozar, desde hoy y para siempre, de vida eterna?

(TP03S)