Espíritu de conquista

Durante los tiempos de la transición española, dos mujeres de la nobleza visitaron en el locutorio a una comunidad de carmelitas descalzas. Las monjas dijeron que cada día rezaban por el líder del Partido Comunista, y las mujeres se escandalizaron: «O sea que, después de tener que soportar a ese señor en la tierra, quieren ustedes que lo soportemos también en el cielo».

Nada nuevo. También Santiago y Juan quisieron librarse de los samaritanos que se negaban a acoger al Señor por el procedimiento expeditivo de acabar con ellos: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos? Jesús se volvió y los regañó. No. No es ése nuestro estilo. Nosotros no nos defendemos de quienes nos atacan. Preferimos conquistarlos. Qué sabias son las carmelitas.

¿Cuánto rezas por los políticos que rechazan a la Iglesia? ¿Y por los periodistas que la desacreditan con noticias tendenciosas? ¿Y por los que se ríen de ti cuando saben que vas a misa? ¿Cuántos sacrificios y mortificaciones ofreces por ellos? ¿Piensas alguna vez en lo mucho que los ama el Señor? ¿O los has dado por imposibles, y preferirías que ardiesen en el infierno? Son muchas preguntas, ya sé, pero…

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