¿Es deseable vivir para siempre?

EucaristíaVivir para siempre ha sido, a lo largo de la Historia, el sueño de todas las generaciones. Hoy aseguran que, una vez vencido el cáncer y el envejecimiento, la vida podría prolongarse durante cientos de años. Supongo que, en ese caso, la gente irá por la calle muerta de miedo a que los mate el vecino. Lo de vencer al mal no es tan sencillo.

Pero, al final, si vivir para siempre supone prolongar la línea de la vida como quien estira un chicle, el sueño puede volverse contra nosotros. ¿De verdad nos gustaría pasar quinientos años en este mundo?

Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.

Ahí está el tesoro que los científicos jamás encontrarán con su ciencia. Cuando Jesús promete a quien comulga su cuerpo vivir para siempre, no promete una prórroga indefinida del partido de la vida. El que cree, tiene vida eterna. Y así, el que comulga, vive otra vida, no atrapada en la línea del tiempo, sino liberada en el gozo de la eternidad. Es la vida de Dios la que vivimos en esta tierra, y la que gozaremos, eternamente, en el cielo.

¡Así, sí!

(TOB19)