Es de bien nacidos…

diez leprososDiez leprosos fueron sanados; nueve judíos, y un samaritano. Los nueve judíos debieron pensar que Dios les debía la salud, que para eso eran el pueblo elegido. Y se marcharon a su casa como quien se había cobrado una deuda. El samaritano, sin embargo, se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.

Es un buen día para examinarnos de gratitud. Ahí va una pequeña ayuda:

¿Soy consciente de haber sido sanado por el Señor? ¿Veo en Él a mi Salvador personal?

¿De qué me ha sanado Cristo?

¿Le doy gracias?

¿Vivo con alegría para mostrar mi gratitud, o me quejo de lo que aún me falta?

Me examinaré, también, sobre cómo agradezco el sacramento del perdón.

¿Rezo la penitencia inmediatamente?

¿Doy gracias con fervor después de confesar?

¿Procuro vivir con alegría el día en que he confesado, como quien ha recibido una inmensa gracia?

¿Soy consciente de que no merezco la absolución sacramental, sino la condena? ¿Me doy cuenta de la misericordia entrañable con que he sido mirado por Cristo?

¿Me he parado a pensar alguna vez lo que habría sido de mí si no hubiera sido tantas veces perdonado por Dios?

Es de bien nacidos…

(TOI32X)