Eres ruido para ellos

En ocasiones, la diferencia entre una palabra y un ruido depende de que quien escucha conozca el idioma de quien habla. Una conversación entre dos rusos no es sino ruido para mí; pero la culpa es mía, porque no conozco su idioma.

El viento sopla donde quiere, y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.

No te asombres de esa soledad, ni de esa incomprensión que sufres. Eres ruido para ellos. No pueden entender tu vida; no saben de dónde vienes, ni a dónde vas. Conociste a Cristo, moriste con Él a tu pecado en una Cruz, y has vuelto a nacer de la llaga de su costado. De esa llaga procede tu vida, vienes de allí, pero ellos no conocen ese manantial. A esa llaga también te diriges, porque buscas la intimidad con Cristo en el secreto de su sagrado Corazón, pero ellos desconocen ese Corazón.

Por eso eres ruido para ellos, y no pueden explicarse tu vida. Si, al menos, la envidia de tu felicidad les moviera a dejarse instruir, serías para ellos una voz, una palabra. Pídele a Dios que así suceda.

(TP02M)