Entre «pedid» y «se os dará»

Tú y yo tenemos fe en la palabra de Dios. Y cuando leemos: vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden, sabemos que ese Padre no podrá negarse a darnos lo que le suplicamos. Ese amigo que no quiere confesarse, ese hijo que se ha apartado de Dios… Pedimos cosas buenas. ¿Cómo va Dios a dejarnos sin ellas?

Pero leemos: Pedid y se os dará, y lo leemos tan deprisa, tardamos tan poco en pronunciarlo, que quisiéramos que Dios obedeciera al ritmo de nuestros labios. ¡Cuánto nos gustaría! Rezar un Padrenuestro, y, al tiempo que decimos amén, mi amigo está en el confesonario y tu hijo está en misa de doce.

No sucede así, y eso nos hace vacilar. Entre «pedid» y «se os dará» media un tiempo: días, meses… ¡años! Hay madres que han visto a sus hijos convertidos desde el Cielo.

Es tiempo de trabajo y de oración, de entrega de la vida. Por eso hoy, en estas témporas de acción de gracias y petición, ofrecemos el trabajo de este curso para que Dios lo una a la Cruz de su Hijo, a quien no puede negar todas esas «cosas buenas».

(0510)