El trabajo más apasionante del mundo

Dice el profeta Isaías: ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz! (Is 52, 7). Qué misión tan maravillosa, anunciar a los hombres la paz que Cristo ha traído al mundo.

Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. Qué trabajo tan apasionante, proclamar con la propia vida y con los labios el Amor de Dios, para que los corazones se rindan a su paso.

Mira en torno a ti. ¿No ves lo necesitados de cariño que están quienes te rodean? Quizá no lo ves, porque no te fijas en ellos; estás demasiado ocupado en ti mismo y en tus problemas. Por favor, libera tus ojos, desencadénalos y mira a tu alrededor.

Muchos de ésos que caminan por la calle, consumen en el bar, compran contigo en el supermercado, trabajan junto a ti y viven en tu casa sufren un terrible vacío en sus corazones, porque nadie les ha anunciado que Dios los ama. Si tú no te acercas a ellos, quizá mueran sin haber conocido que son amados.

¡Despierta, pescador de hombres! Sal al encuentro de tus semejantes, goza y hazles gozar a ellos del trabajo más apasionante del mundo.

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