El telonio con estampita

¿Dónde estaba Mateo? El propio apóstol dice que estaba sentado al mostrador de los impuestos. Es decir, estaba en «sus cosas»: su negocio, sus problemas, su dinero, sus planes… Seguramente, estaba donde estás tú: buscándote la vida. Si extiendes un poco el brazo, quizá tropieces con Leví. Tan cerca estáis.

Hasta que Jesús lo llamó: Y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. De repente, todo quedó atrás: su negocio, sus problemas, su dinero, sus planes… su vida. Dejó de buscarse la vida, porque había encontrado la Vida. Y, ante sus ojos, ya no hubo más horizonte que Cristo.

Sígueme. Es Jesús quien te ha llamado, como a Mateo. Y no has tenido otra ocurrencia que mostrarle la estampa de san Pancracio que tienes en el telonio y decirle: «Ya te sigo, mira: yo rezo»… ¡Y sigues sentado, robando, sin inmutarte! Jesús pasa de largo, entristecido, mientras repones el perejil de la estampita.

¡Levántate! No dejes que se marche. Grítale, dile que no quieres seguir engañándote a ti mismo, que quieres dejarlo todo y seguirlo a Él. ¿O vas a esperar a la próxima Cuaresma? Aprovecha ésta, porque no sabes si habrá próxima Cuaresma para ti.

(TC0S)