El Siervo, el camarero, y el amo de la casa

Cuando te conviden a una boda… vete a sentarte en el último puesto.

¿Quién ocupa el primer puesto en el banquete de la Misa? Si respondes deprisa, dirás: «el sacerdote».

El sacerdote es un camarero de Cristo: te entrega la Palabra, te da de comer, y, mientras tú rezas devotamente después de comulgar, él apenas puede hacerlo, porque tiene que darte la comunión a ti. El sacerdote, en misa, es el penúltimo. El último es Cristo, escondidito en la Hostia y entregado como Víctima y como alimento.

El primer puesto, en la misa, lo ocupa el que se pasa la misa chateando con el móvil; el que llega a misa vestido de cualquier forma, porque dice que aquello es su casa y se viste como quiere; el que entra en la iglesia, y, sin hacer siquiera una genuflexión, se sienta en el banco con las piernas cruzadas como si fuera a ver la televisión. Estas personas entran en el templo como si fueran los amos. Mientras tanto, el Señor se entrega como el siervo de todos.

Si, de verdad, quieres ocupar el último puesto en el banquete de la misa, adora al Señor. Póstrate, y sitúate por debajo de Él.

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