El sepulcro, la mona y la esposa del César

El sepulcro blanqueado es el símbolo de la hipocresía: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de podredumbre. En español, tenemos también a la mona vestida de seda, pero viene a ser lo mismo: adecentar por fuera lo que está sucio por dentro, y que parezca refinado lo que, realmente, es grosero.

Lo contrario al sepulcro es el sagrario, que alberga vida en lugar de muerte. Y lo contrario al sepulcro blanqueado es el Crucifijo, cubierto por fuera de infamia, y limpieza de Dios por dentro.

Tú debes ser un sagrario; tu alma en gracia debería estar llena de cielo. Pero, en ocasiones, tendrás que elegir entre el sepulcro blanqueado y el Crucifijo.

Segundo refrán del día: Aunque la esposa del César no sólo debe ser buena, sino parecerlo, no siempre es posible elegir ambas cosas. En algunas ocasiones, si haces el bien, serás ultrajado y, si deseas aparentar, tendrás que pecar. Si los demonios intuyen que tu corazón está limpio, querrán cubrirte de inmundicia por fuera. Pero es lo más que pueden hacer. Al corazón no pueden entrar, si no les abres.

(TOI21X)