El regalo

le da la ganaSupón que quieres hacer un regalo a un ser querido. Como deseas agradarle, primero lo eliges bien: buscas, entre todo lo que le gusta, lo que más necesita. Y, aunque tengas que gastarte cuanto tienes, se lo compras, con la ilusión de darle una gran alegría. Pero cuando llega el momento, y le entregas ese regalo, él empieza a buscar en sus bolsillos para ver qué puede darte a cambio, te llena las manos con bolígrafos y cajas de pastillas, mientras tú te quedas con cara de bobo: ni siquiera ha abierto el regalo que le diste.

Imagino que, en ocasiones, Dios se debe sentir así con nosotros. Tratamos de complacerle con obras buenas y acciones piadosas, antes de haber recibido su Amor en lo profundo del alma.

El que me ama guardará mi palabra… Y nosotros, rápidamente, pensamos en cumplirla. Pero Él no ha dicho eso: ha dicho «guardará». Quiere que le escuches, que atesores en el corazón esa palabra de Amor con que te acaricia, que disfrutes de su predilección y seas feliz. Cuando así lo hagas, será su palabra la que se cumpla en ti.

Apréndelo de la Virgen: amar a Dios es, sobre todo, recibirlo dentro.

(TP05L)