El que está es el que viene

libertadHace más de un mes terminó el verano. Los cielos se han ido cubriendo. Y los primeros fríos ya anuncian –en palabras de Joaquín Sabina– que «el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno». El año encara su cuarto final, y la liturgia, como quien acompaña al cristiano a través de los días, nos trae noticia de esa segunda venida de Cristo a la que dedicará, más adelante, la primera parte del Adviento.

Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Si está en el sagrario, si habita en mi alma en gracia, si hoy lo he recibido en la sagrada Comunión, ¿cómo esperar a quien ya está conmigo?

Cristo está, y Cristo viene. Disfrutamos su presencia, y también esperamos su llegada. Cuando amanece, la luz llega; pero las sombras aún son largas. Vendrá el mediodía, y el sol lo bañará todo con su resplandor.

Cristo está aquí. Pero hay sombras en tu vida, y en el mundo. Un día vendrá desde los cielos, desaparecerán las sombras, y su luz lo llenará todo. ¿No lo deseas? Procura, entonces, mantenerte despierto. No te retires a las sombras para dormir, o perecerás con ellas.

(TOI29X)