El perrito del Niño Jesús

¿Cómo reaccionas cuando te humillan, cuando te desprecian o te «hacen de menos»? ¿Eres de ésos que se yerguen, muy «dignos», y ponen cara de «no sabe usted con quién está hablando»? ¿Alguna vez te ha servido para algo, excepto para acabar aún de peor humor?

Aprende de esta mujer; no se reacciona como ella si uno no está muy entrenado en la humildad. Postrada ante el Señor, implorando la liberación de su hija, fue puesta a prueba por Jesús: Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos. Y ella, con unos reflejos asombrosos, pronuncia una parábola hermosísima ante los oídos admirados del Redentor: Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.

Es verdad. Los perros, postrados bajo la mesa, despiertan la ternura de los niños, y los mueven a compartir con ellos su comida. No estaría mal ser el perrito del Niño Jesús, vivir postrado ante Él bajo la mesa del altar y dejarse alimentar por la compasión del pequeño Hijo de María. Con toda seguridad, serían más que migajas lo que comeríamos si fuéramos así de humildes.

(TOI05J)