El peor de tus males

Haz recuento de tus males y dolores y responde, si puedes, a esta pregunta: «¿Qué es lo peor que me está pasando?».

Ojalá hayas acertado. Porque los judíos que rodeaban a Jesús mientras le presentaban un paralítico pensaban que el peor de los males de aquel hombre era su parálisis. Y esperaban el milagro de una sanación corporal. Por eso, cuando Jesús, como respuesta a sus súplicas, dijo: Hombre, tus pecados están perdonados, lo tuvieron por blasfemo.

Pero los ojos del Señor miraban de frente a la verdad. Y mientras ellos le decían: «Mira, Señor, un paralítico», Jesús pensaba: «Miro, y veo un pecador». Por eso, con el perdón curó su enfermedad más grave. Ante el escándalo de los presentes, Jesús, para contentarlos, obró también el milagro. Pero quedó claro, ante quien quisiera escuchar, que el peor de los males de aquel hombre no estaba en sus piernas. Sin piernas se puede llegar al Cielo; con pecados, no.

¿Cuál es el peor de mis males? Respuestas posibles: «Mi soledad», «mi familia», «la enfermedad», «el fracaso», «la alopecia»… Respuesta correcta: «Mis pecados». Y, cuando te des cuenta, anímate: Cristo viene a liberarte de tus culpas. De la alopecia… no estoy seguro.

(TA02L)