El «Otro»

SimónTened mucho cuidado antes de juzgar a Pedro por sus tres negaciones. Ninguno de nosotros sabemos cómo hubiéramos reaccionado, de haber estado en su lugar. Lo que sí sabemos es que Simón Pedro amaba a Jesús, y lo amaba locamente. El propio apóstol lo sabía, cuando, entre lágrimas, respondió al Señor:

Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.

Si su amor estaba en contradicción con sus obras, era, simplemente, porque amaba según sus pobres fuerzas, con un corazón herido por el pecado y enfermo de egoísmo, incapaz de dar la vida por el ser querido. Sólo cuando fuese purificado por el Espíritu podría amar a Cristo como Cristo lo había amado a él.

Cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras. El Espíritu Santo es ese «Otro», que nos ata, nos somete a dulce obediencia, y nos lleva donde nuestro corazón enfermo no quiere ir: a la muerte. Él llevó a Jesús al desierto, Él llevó a los apóstoles por toda la tierra, Él llevó a los mártires al cadalso.

Pídelo tú también, no tengas miedo. Atado por el Espíritu Santo con lazos de Amor, darás generosamente tu vida por Cristo.

(TP07V)