El nuevo monte Horeb

La sagrada liturgia asocia el evangelio de hoy al episodio de la serpiente alzada por Moisés en el desierto. Y con razón, porque Jesús hace referencia al momento en que, como aquella serpiente, sería levantado en alto para ser mirado por los hombres en busca de salvación: Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que «yo soy».

Pero esas últimas palabras, tan misteriosas y fascinantes, nos llevan, también, a otro episodio de la vida de Moisés: «Si ellos me preguntan: “¿Cuál es su nombre?”, ¿qué les respondo?». Dios dijo a Moisés: «“Yo soy el que soy”; esto dirás a los hijos de Israel: “Yo soy” me envía a vosotros» (Éx 3, 13b-14).

El Gólgota es el nuevo monte Horeb. Si allí vio Moisés una zarza que ardía sin consumirse, en el Gólgota encuentra el cristiano a un hombre que muere sin morir; circundado de muerte, y derramando vida. Y, absorto, como extasiado, pregunta el cristiano: ¿Quién eres tú? «¿Quién eres tú, que, lejos de parecer vencido y consumido, pareces Señor de la muerte, como quien se levanta sobre ella y la incorpora a su cortejo triunfal?». Responde Cristo: «Yo soy. No temas. Yo soy. Acércate a Mí, y también vivirás».

(TC05M)