El niño que se entretenía con todo

Nunca podremos agradecer lo suficiente a los evangelistas el que nos hayan dejado conocer, con tanta sencillez, los defectos de los apóstoles. Hubiera sido fácil ocultarlos bajo una capa de pudor, pero era necesario que supiésemos que aquellos hombres eran como nosotros, para que no dudásemos que, con ayuda de la misma gracia, podremos nosotros llegar a ser como ellos.

Pedro dice a Jesús: «Señor, y este, ¿qué?» Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme». Mirad al primer papa: es como un niño que camina junto a su padre y se va deteniendo en todos los escaparates de las tiendas. El padre tiene que cogerlo una y otra vez de la mano y decirle: «Deja eso y ven conmigo».

¿Acaso no somos nosotros así? Vamos caminando por la vida junto al Señor, y nos detenemos en cada escaparate. ¿Y éste por qué hace eso? ¿Y esto por qué sucede? Mira este perrito, voy a acariciarlo. ¿Te has fijado en ese pájaro? Espera, mira esa nube, qué forma tiene… Nos vamos enganchando en todo. Jesús nos tira de la manga, una y otra vez. ¿A ti qué? Tú sígueme

¡Bendito Simón!

(TP07S)