El negocio familiar

¿Por qué dice Jesús que el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre?

El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos es quien convierte la vida en sacrificio de obediencia. Es quien se deja guiar por Cristo pastor; quien escucha las llamadas divinas; quien pregunta al director espiritual por los designios de Dios sobre su vida. Hay diferencia entre quien desea ser santo haciendo la voluntad de Dios y quien le pide ayuda a Dios para seguir haciendo «su santa voluntad».

Quien vive obedeciendo es hermano, hermana y madre de Jesús porque hace lo que Jesús hizo, lleva sus genes, vive en su casa. La Redención, para los hijos de Dios, no deja de ser el «negocio familiar».

Por eso, si tu vida es tu negocio, y cuentas con la ayuda del Cielo para que ese negocio prospere, podrás convertirte en una persona que reza, en un «cliente» de Dios. Espero que, al menos, le pagues bien.

Pero en el negocio familiar sólo trabajan Papá, Mamá, el Hijo y los hermanos, animados por el Espíritu. Si obedeces, eres «de casa».

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