El hombre nuevo

divina misericordiaDice el Génesis: El Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida (Gén 2, 7). En ese soplo le regaló a Adán el aire que llenaba sus entrañas. Pero el hombre entregó ese aliento divino al Maligno, y la vida fue muerte para él.

Hoy, redimido aquel pecado, Cristo resucitado hace nuevas todas las cosas (Ap 21, 5). Sopló sobre ellos y les dijo: «Reci­bid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». La Redención no ha consistido en un vendaje sobre la zona herida, ni en una reparación de última hora. Hemos sido creados de nuevo. Y si el soplo de Yahweh, en el principio, llevaba la vida desde los pulmones del Creador a los de la criatura, el soplo de Cristo, en este nuevo principio, lleva el perdón, desde el corazón del Redentor, al corazón del redimido, y lo renueva.

Hoy es el domingo de la divina Misericordia. Hoy recibimos el perdón de nuestras culpas. Hoy somos creados de nuevo. Hoy, como niños recién nacidos, somos alimentados con las delicias del Espíritu, el aliento divino del Señor.

(TPA02)

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