El Evangelio y Twitter

La tarea de aquellos setenta y dos discípulos era clara:

Decidles: «El reino de Dios ha llegado a vosotros».

Pero, en todos los pueblos que visitaban, había una sinagoga donde cada sábado se leían las Escrituras. Y aquellas gentes, así instruidas, entendían lo que el reino de Dios significaba.

Más difícil lo tuvieron Cirilo y Metodio. Al llegar a los pueblos eslavos, encontraron personas que no sabían leer ni escribir, y que, por tanto, no sólo desconocían las Escrituras, sino que no podían llegar a conocerlas. Por eso fue preciso, antes de evangelizarlos, crear para ellos un alfabeto y enseñarles a leer. Con los rudimentos de la cultura, llegó también el Evangelio.

No creas que las cosas han cambiado tanto. Digamos que cambiaron, y que ahora vuelven al punto de partida. Los occidentales ya no leen, sólo chatean y tuitean. Pretender que un joven abra un libro de doscientas páginas es, en buena parte de los casos, misión imposible.

Sé que muchos intentan evangelizar por Twitter, pero el Evangelio no cabe en un tuit.

Si no nos lanzamos al «apostolado de la lectura», tan sólo podremos transmitir emociones, nunca doctrina.

Lee, y enseña a leer. Es tarea urgente de evangelización.

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