El escándalo de la Cruz

¡Qué curioso! Cuando Jesús proclamaba sus parábolas, los apóstoles solían preguntarle, a solas, por el sentido de aquellas enseñanzas, y Jesús se lo explicaba en privado. Sin embargo, cuando Jesús anunció que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán, entonces les daba miedo preguntarle. No fuera a ser que les dijera la verdad.

La Cruz siempre ha sido el gran escándalo. Escándalo para los judíos, necedad para los gentiles (1Co 2, 23).

Los apóstoles eran judíos. Creían que Dios otorgaría al justo el triunfo en esta vida, y que el Mesías instauraría su reino en los palacios de Israel. ¿Cómo pensar en un Mesías derrotado, humillado y muerto a manos de los hombres? En cuanto a los gentiles, no tenían otra esperanza que comer, beber y enriquecerse. Quien escogiera para sí pobreza y humillación era, sencillamente, un necio.

Si crees que, por ser cristiano, triunfarás en este mundo, más vale que te desengañes. Y si deseas, como los gentiles, comer, beber y enriquecerte, mejor busca en otro sitio. Pero si eres, en verdad, cristiano, te enamorarás de la Cruz, la abrazarás con todas tus fuerzas, y encontrarás en ella vida eterna.

(TOB25)