El demoniete «transversal»

A estas alturas, podría decirse que todos los pecados están inventados. Pero hoy, contemplando el Evangelio, hablaremos de una tentación «transversal», que le es útil al Maligno para que el hombre caiga y, después de caer, no levante cabeza. Ojo con ella.

Los escribas que habían bajado de Jeru­salén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».  Estos hombres veían salir a los demonios de sus hijos, y no se lo creían; pensaban que era el propio Belzebú quien los engañaba, y tomaban la victoria de Cristo por triunfo del Demonio. Estaban convencidos de que el bien no podía triunfar sobre el mal. ¿Sabes cómo se llama esta tentación?: desaliento, o, si prefieres, desesperanza.

«No luches, no vale la pena, vas a caer de todas formas», te dice el demoniete «transversal». Y, cuando ya has caído, te susurra: «¿Para qué confesarte, si volverás a caer?». De este modo, el desaliento se vuelve peor que el propio pecado cometido, porque te encierra en él como en una cárcel.

Ten cuidado, por favor. Ignora al demoniete «transversal» y escucha a tu ángel, que te dice: «¡Ánimo! Con la ayuda de Dios, puedes».

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“Evangelio 2022