El combate de tu vida

Eres todo un luchador. Pasas la vida de batalla en batalla. Luchas contra el reloj desde por la mañana, contra los otros conductores mientras conduces, contra jefes y compañeros en el trabajo, contra tu familia al llegar a casa… Luchas contra el colesterol, contra la obesidad, contra el insomnio, contra los políticos, incluso contra Dios cuando su voluntad no es de tu agrado… No te das tregua.

¿Nunca has luchado contra tu propio pecado? ¡Qué desperdicio! Un guerrero tan recio combatiendo en batallas inútiles, y rendido en la única batalla por la que vale la pena morir.

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Ahí tienes el verdadero combate, y el auténtico campo de batalla. ¿Por qué no acudes al desierto, durante esta Cuaresma, para unirte a la lucha de Jesús contra el diablo?

Contra tu ira. Contra tu soberbia. Contra tu lujuria. Contra tu egoísmo. Contra tu vanidad. Contra tus rencores. ¿Tu fuerza? Cristo. ¿Tus armas? Ayuno, oración y limosna. ¿Tu botín? La vida eterna. Dale tregua a tus prójimos, que te lo agradecerán, y empieza a combatir en serio.

(TCC01)