El chico majo del Ferrari

El joven rico simboliza lo más granado de la antigua alianza. Y su incapacidad para seguir al Señor es la impotencia de la antigua ley para alcanzar la gracia.

¿Qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? Para un judío de tiempos de Jesús, la vida eterna es el premio otorgado por Dios tras una vida consagrada al cumplimiento de la Ley. Pero, en esta vida, la bendición del justo es la prosperidad temporal: riquezas, hijos y largos años sobre la tierra. Él, que era rico, se sentía bendecido, y explicaba el motivo: Todo eso lo he cumplido. ¡Qué lejos estaba del Crucifijo!

Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego ven y sígueme. Jesús le invita a dar el salto, de la Ley, a la gracia. La perfección a la que le llama es la santidad. Por eso le anima a arrancar su corazón de los bienes terrenos para llenarlo, ya hoy, de tesoros de cielo.

El joven se fue triste, porque era muy rico. Prefirió gozar aquí del Ferrari y esperar a la muerte para gozar de Dios. ¡Qué miedo!

(TOI20L)