El cepo

San Pablo soñaba, lleno de alegría, poder contarse entre quienes vieran volver a Cristo entre las nubes antes de morir. Según él, quienes tengan ese privilegio no pasarán por la muerte. Verán resucitar a quienes murieron, y, después, nosotros, los que vivamos, seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor por los aires (1Tes 4, 17). No os extrañe el que el Apóstol se imagine volando; no tiene nada de extraño. Al fin y al cabo, los cuerpos de los santos serán transformados a semejanza del cuerpo glorioso de Jesús. Por tanto, serán gráciles, y obedecerán dócilmente al espíritu.

Aunque no todos podrán alzarse. Algunos lo intentarán, y no podrán, porque tienen los pies atrapados en un cepo: las criaturas y los bienes de este mundo los han encadenado a tierra, y les impedirán alzar el vuelo.

Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día.

¿No te sucede lo mismo cuando intentas rezar, y el pensamiento no se eleva hacia Dios porque está atrapado en tus problemas?

En cuanto a juergas y borracheras… En fin, ten cuidado.

(TOI34S)