El camino fácil

Os confieso que, de las tres tentaciones con que Satanás quiso perturbar a Cristo, la que más me ha desconcertado, desde siempre, ha sido ésta:

Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Ha dado órdenes a sus ángeles cerca de ti, para que te cuiden».

¿Qué pretendía el Demonio? Es claro que la primera tentación, las piedras convertidas en panes, se refiere a la sensualidad. La segunda, el poder sobre los reinos de la tierra, apunta a la soberbia. Pero esta tercera… ¿a qué se refiere?

Suponed que Jesús se hubiese lanzado desde el alero del templo para ser sostenido por los ángeles a la vista de todos los judíos. Ante semejante signo, Satanás le insinúa que habría sido aclamado y venerado por todos. Sin necesidad de morir colgado de una cruz, hubiera obtenido muchos más seguidores, y hubiera suscitado una unanimidad que no consiguió desde el Madero. En pocas palabras: mínimo esfuerzo, máximo beneficio. En menos: el camino fácil.

Ésa es la tentación, quizá la peor de las tres: la del camino fácil.

Si, realmente, hubiera un camino fácil, Jesús nos habría llevado por él. Pero no lo hay. Ten cuidado con los atajos.

(TCC01)