El aprobado infeliz

¿Qué tiene de malo que un estudiante se dedique al ocio, día tras día, hasta la noche anterior al examen? Si aprueba, ¿qué problema hay?

Hay dos problemas: el primero es que ese joven no disfruta del estudio; es, para él, una tarea aburrida a la que dedicará el menor tiempo posible. El segundo es que si, con una noche de estudio, logró aprobar, si hubiera estudiado cada día habría obtenido una nota mejor. Al final, lo que le ha salvado es conocer el día del examen. Así sabía, exactamente, qué noche sacrificar.

Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. Si, como ese estudiante, conocieras la hora de tu muerte, y decidieras vivir a tu antojo y confesar quince minutos antes de esa hora, quizá te salvaras… pero no habrías disfrutado de Dios en vida, y eso no tiene remedio. Además, si la confesión de última hora te ha llevado al Cielo a través de un largo purgatorio, una vida santa y feliz habría convertido en cielo tus días aquí, y te llevaría al Paraíso sin apenas purificación.

Por si acaso… Te recuerdo que no conoces el día ni la hora del examen.

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