Dos misterios, tres claridades, dos preguntas

Dos líneas del evangelio de hoy nos bastan para pasar el domingo en un asombro.

Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Aquí te dejo dos misterios, tres claridades y dos preguntas.

Dos misterios: ¿Qué hizo que aquellos hombres siguieran a Jesús y lo dejaran todo por Él? ¿Qué magnetismo había en su mirada y en sus palabras, para que una sola invitación cambiara por completo la vida de aquellos hombres? El segundo misterio es más difícil aún de descifrar: ¿Por qué son tantos quienes, hoy día, se niegan a seguirlo, si Cristo sigue siendo el mismo?

Tres claridades: La primera es que no puedes conocer a Cristo y permanecer igual que antes. Si tu vida no cambia, has desperdiciado la única oportunidad de ser feliz. La segunda: si has escuchado la llamada de Jesús, no será suficiente con que le des un alto porcentaje de tu vida o de tus bienes; Él lo quiere todo. La tercera: desde luego, seguir a Jesucristo es lo menos aburrido del mundo.

Dos preguntas: ¿Qué has dejado por Cristo? ¿En qué cambiaría tu vida si no lo hubieses conocido?

(TOB03)