Dios, ahora

Dios, desde luego, quiere que gocemos eternamente con Él en el Cielo, y contemplemos su gloria junto a los santos. Pero también quiere Dios que seamos felices aquí, en la Tierra. Por eso, a través de su Hijo, nos muestra el camino para encontrar esa felicidad:

No estéis agobiados por vuestra vida, pensando qué vais a comer… Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso… No os agobiéis por el mañana.

¡Cuántas veces, por estar lamentando lo que ayer sucedió, o por estar temiendo lo que pueda suceder mañana, dejamos de saborear el hoy! Te lo puedo decir mirando al calendario, o mirando al reloj: ¡Cuántas veces, por empeñarnos en sufrir lo que sucedió hace diez minutos, o por querer anticipar lo que vendrá dentro de veinte, dejamos de saborear el ahora!

¡Y cuántas veces, por estar pendientes de las criaturas, olvidamos a Dios!

Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura.

Si centráramos nuestra atención en el regalo de Dios que supone el momento presente, hasta las dificultades de la vida se nos harían dulces. Nada nos quitaría la paz.

Ojalá fuese nuestro lema: «Dios, ahora».

(TOI11S)