Descentrados

Probablemente conoces a Jesús. Puede que lo hayas conocido desde niño. Pero ¿te has encontrado realmente con Él? ¿Es Jesús tu Salvador?

Mi familia, mi trabajo, mis amigos, mis ideas, mis preocupaciones, mis sueños, mis planes, mi país, mi descanso… Cada hombre es el centro de una circunferencia, en la que todo se agrupa en torno a él.

Mi religión, mis oraciones, mi parroquia, mi grupo, mi confesor… Es el entorno de una persona religiosa, pero no necesariamente indica que esa persona se haya encontrado con su Salvador.

Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

Pedro, Andrés, Santiago y Juan eran también, cada uno, el centro de su propia circunferencia vital. Pero, al encontrarse con Jesús, toda esa circunferencia saltó hecha añicos, porque, de repente, perdió el centro que la mantenía unida. Dicho de otra forma: se descentraron. Jesús pasó a ser el nuevo centro de sus vidas.

Lo que Jesús quiere, lo que Jesús me pide, lo que agrada a Jesús, lo que disgusta a Jesús, lo que Jesús dice, lo que Jesús siente, lo que Jesús piensa… Ahí tienes el mundo de un auténtico cristiano.

(TOI01L)

“Evangelio