Descanso para el alma

Cuando san Juan de la Cruz dijo que «el alma que anda en amor, ni cansa, ni se cansa», no se refería al cansancio físico de quien ha caminado todo el día, ni al cansancio mental de quien escribe un libro. De ambos cansancios andaba sobrado el santo. Pero el señalaba al peor y más cruel de los cansancios: a la fatiga de los espíritus, que convierte a la vida en una carga pesada e insufrible. Un alma cansada experimenta hastío aunque no haya movido un músculo ni leído una letra.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprende de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. La vida puede hacerse muy pesada cuando estás solo. Y, si buscas apoyo en los demás, y no lo encuentras, creerás que no vale la pena seguir viviendo. Llega un momento en que todo te aburre, todo te fatiga…

¿Por qué no unces tu alma al yugo de Cristo, y así la conviertes en cónyuge del Redentor? Se encenderá en amor tu corazón de tal manera, será tal tu ilusión por servirle, que cualquier trabajo se te hará pequeño. Un alma en brazos de Dios descansa siempre.

(TA02X)

“Evangelio