Del cielo al cielo

hijo del hombreHace unos días, alguien me dijo: «Padre, he encontrado a Dios dentro de mí». Me alegré, porque gran parte de los cristianos tienen un cielo en el alma, y mueren sin haberlo encontrado. Tendrán que recorrer, más allá de la muerte, el camino hacia el cielo que no recorrieron en vida. A eso llamamos Purgatorio.

Mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros. A ese lugar, en el centro mismo del alma en gracia, donde reina Dios, se refiere Jesús. Recógete y búscalo en el silencio. Cuando lo encuentres, atraviesa el umbral, y quédate a vivir allí, porque allí todo es alegría. Por fuera, en tu cuerpo, en tus afectos, y en el mundo, la muerte y el dolor van ganando terreno, porque es necesario que el cristiano –como Cristo– padezca mucho y sea reprobado por esta generación. Pero, mientras eso sucede, el hombre interior, refugiado en el cielo del alma, vive en permanente fiesta.

Recogido allí, en medio de las tribulaciones de esta vida, esperas a que Jesús vuelva. Y cuando toda carne, al fin, calle ante el Señor, serás revestido de gloria. Habrás pasado, de la dicha de la gracia, a la bienaventuranza de la gloria.

(TOI32J)