Déjate mirar, déjate guiar

vigaQuizá sea una de las enseñanzas evangélicas más aceptadas y menos obedecidas:

No juzguéis, para que no seáis juzgados… ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo?

No conozco a nadie que no esté de acuerdo. Y tampoco conozco a nadie que lo cumpla. Yo mismo lo estoy incumpliendo, al presumir que vosotros tampoco lo cumplís. Qué lío.

Juzgamos con una facilidad espantosa. ¿Nunca has salido a la calle por la mañana y te ha parecido que todo el mundo era idiota? Tu marido es un xxx, tu mujer es xxx, este hijo tuyo es xxx, los políticos son todos unos $$$@@… En fin, que vemos todas las motas en todos los ojos, y apenas vemos la viga en el nuestro. ¿Cómo vamos a verla, si está tan cerca? A veces nos flagelamos con rabia, y otras (las más) nos justificamos sin merecerlo.

¿Qué haremos? Dejar de mirar, nuestros ojos no funcionan. Y dejarnos mirar; dejarnos mirar por Dios con esa misericordia con que siempre nos mira quien tanto nos ama.

Y pedirle al Señor que retire la viga de nuestros ojos. Pero, mientras la tengamos… dejarnos guiar.

(TOI12L)