Decrece lo que has crecido

«Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan. Dos a los pies, dos a la cabecera, y la Virgen María, que es mi compañera». Conozco a algunos adultos que creen en los ángeles, pero a muy pocos que recen esta oración. O esta otra: «Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares, ni de noche ni de día. No me dejes solo, que me perdería». Creen en ángeles «New Age», luminarias de poesía y yoguis en sus ratos libres. Demasiado sofisticado.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial. A los niños no les cuesta creer en los ángeles, y conozco a muchos que rezan el «Cuatro esquinitas» y el «Ángel de mi guarda». No me extrañaría que, en sus sueños, vieran a sus custodios. ¿Viste al tuyo? ¿Le rezaste esas oraciones?

Pues, anda, vuelve a rezarlas. Que, si los niños ven a los ángeles, también los ángeles nos hacen niños. Y nos recuerdan que somos criaturas muy pequeñas, muy desvalidas, y muy queridas por Dios y por sus ángeles. Decrece lo que has crecido, y te salvarás.

(0210)