Deberíamos entretenernos

Nos hemos acostumbrado a una velocidad que tiene mucho de suicida. Los mensajes se amontonan en el móvil en cuestión de minutos, se responden precipitadamente mientras se realiza cualquier otra tarea; pulsas una tecla, y quieres tener al mundo en las manos en lo que dura un clic; las compras las haces en Internet mientras trabajas, y las quieres en casa antes de la noche… Me pregunto si, a esa velocidad, es posible la evangelización. Precipitarse es propio de quien se cae; quien asciende, va despacio. ¿Se puede evangelizar en 150 caracteres?

El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana. La tierra va produciendo fruto

La evangelización requiere el sosiego con que la tierra trabaja. El reino de Dios no se inocula en comprimidos de acción instantánea. Si queremos sembrar Dios en las almas, antes es preciso que todos nos detengamos. Uno no dispara a Dios como si fuera una bala; es preciso entretenerse hablando de Dios. Jesús se entretenía predicando, y la gente se entretenía escuchándolo.

No existe la «santidad express». Entretente con Dios, y entretén a los demás hablándoles de Dios. Calma.

(TOI03V)