¿De verdad quieres?

El Sermón de la Montaña es hermosísimo… visto desde lejos. Le sucede como al sol del amanecer. De cerca, quema.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica.

Lees esto de cerca, pensando, precisamente, en «esa» persona que te destrozó el corazón, o que te está haciendo la vida imposible, y te dices a ti mismo que no puedes amar así. No te ves capaz de presentarle la otra mejilla, ni de permitir que te despojen.

Sin embargo, créeme, el verdadero problema no consiste en que no seas capaz. El mismo Dios que te lo pide te hará capaz, si estás dispuesto a amar así. Pero ahora debes enfrentarte al verdadero escollo que te impide avanzar: ¿Realmente quieres amar así?

Mira al Crucifijo. Contempla al Señor humillado, escupido y ultrajado; manso como cordero, sin defensa; humilde y paciente, entregado. Y pregúntate: ¿Quiero ser yo un crucifijo? ¿Estoy dispuesto a serlo?

El paso que tienes que dar lo puedes dar sin moverte. Di: «Sí, Señor estoy dispuesto por tu Amor». Y, salvado ese escollo, Él te hará capaz. No dejes de rezar, y verás maravillas.

(TOI23J)