¿De dónde saca…?

«¿De dónde saca pa’ tanto como destaca?». Es un refrán muy castellano. Uno no puede evitar recordarlo ante las preguntas que los vecinos de Jesús se hacían sobre Él:

¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero?

Hay envidia secreta tras estas palabras. Muy propia de parientes y vecinos. Por eso dirá Jesús que sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.

Pero también existe, detrás de esas preguntas, la impotencia de quien no puede explicar la vida de Jesús contando sólo con los datos de experiencia humana. Un hombre pobre, hijo de otro hombre pobre, criado en una ciudad pobre con medios pobres no obtiene, sin más ayuda, esa sabiduría, ni realiza esos milagros. Dos más dos son siempre cuatro. Y, cuando no son cuatro, sino cuatro millones… Algo sucede. Ojalá lo investigasen. Porque debe haber otro sumando, y ese sumando debe ser divino. Este hombre es Dios.

Tu vida, y la mía, deberían suscitar esas preguntas. «¿Por qué perdona así? ¿Por qué sonríe así? ¿Por qué ama así?». Si investigasen, deberían concluir que la vida de un cristiano no se explica sin una ayuda directa del cielo.

(TOI17V)