Da quod iubes…

San Agustín le decía al Señor: «Da quod iubes, et iube quod vis». «Dame lo que mandas, y manda lo que quieras». Pocos santos ha habido tan sabios como el obispo de Hipona.

Porque Dios, en ocasiones, nos pide lo que nosotros no le podemos dar. Si todo mi capital son 200 €, Dios es capaz de acercarse y pedirme 20.000.

Amad a vuestros enemigos… ¡No puedo! Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto… ¡No puedo! Con mucho esfuerzo, puedo no odiar a mi enemigo y tratar de ser una buena persona. Pero jamás, a base de esfuerzo, lograré amar a «ese» enemigo ni, mucho menos, ser tan perfecto como Dios.

«Da quod iubes, et iube quod vis». Señor, si quieres que así ame, si tan perfecto quieres que sea, ¡dámelo Tú!

Entonces Dios, compadecido, te abre una fuente en lo alto de un monte. Y hace manar, del costado de su Hijo, un Amor que baña en ternura a quienes lo odian y limpia todo pecado del hombre. Te acercas, bebes, y comienzas a amar con ese Amor y a ser santificado por esa agua.

Oración y sacramentos. Allí te da Dios lo que Dios te pide. Frecuéntalos.

(TC01S)